martes, 15 de julio de 2014

Competencias laborales




Ya se ha dicho mucho sobre las grandes oportunidades que existen para que la educación mejore en México. Tanto en la forma en que nuestro país asigna, administra y evalúa los recursos destinados a la educación, como en el desempeño de los alumnos en los ámbitos de dominio de competencias de lectura, matemáticas y ciencias naturales, se observan grandes deficiencias. Sobre todo cuando se comparan con indicadores internacionales como las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) que evidencian que no sólo estamos en un nivel muy bajo sino que los marcadores siguen disminuyendo 

Y si esas son las calificaciones en lectura, matemáticas y ciencias; los resultados en cuanto al tipo de competencias que desarrolla nuestro sistema educativo y la calidad de éstas no son más alentadores. Como lo muestra la Encuesta de Competencias Profesionales 2014 (ENCOP2014), en uno de cada cuatro casos los puestos de trabajo que se ofrecen a jóvenes no se ocupan porque los aspirantes no tienen las competencias que requiere el puesto. Así que no solamente los organismos internacionales le otorgan una muy mala calificación al sistema, también las empresas lo reprueban.

¿Competencias avanzadas? Empecemos con las básicas

Puede argumentarse, y con mucha razón, que el hecho de que 25% de los puestos de trabajo permanezcan vacíos no es, per se, una falla del sistema educativo. Simple y sencillamente puede deberse a que las competencias que se requieren para ese puesto o empresa son demasiado sofisticadas o difíciles de desarrollar. En otras palabras, que lo que se busca, en términos de competencias, para ese puesto va más allá de lo que se cubre en las diferentes etapas del sistema educativo nacional.

Es una falla que las habilidades que no se encontraron en el candidato sean competencias básicas que, en teoría, debieron generarse y fortalecer durante su etapa escolar. Esto, desde un enfoque de crecimiento económico y capital humano, resulta realmente grave y alarmante pues de la misma manera en que nuestro país tiene enormes necesidades de capital, también requiere que sus trabajadores cuenten con las herramientas necesarias para ser eficientes y productivos en su trabajo.
El sistema productivo y el orden social de nuestro país requieren que los egresados de las Instituciones de Educación Superior (IES) no solamente desarrollen competencias básicas (como comunicarse de una manera clara y efectiva) sino que también puedan adaptarlas y combinarlas de manera rápida con aquellas que requieren las empresas en sus procesos productivos. En otras palabras, es necesario que cuando los jóvenes comiencen su vida profesional cuenten ya con conocimientos, herramientas y competencias que les permitan aportar valor a las empresas y organizaciones que los contraten relativamente rápido.

En relación con lo anterior, al analizar los resultados de la ENCOP2014 encontramos que dentro de las competencias que las empresas calificaron como más importantes y escasas se encuentran algunas tan básicas como la comunicación oral y escrita. De hecho, esta competencia fue marcada por las áreas de Recursos Humanos como una de las diez más escasas en casi la totalidad de los estados del país. Entre muchas cosas, esto significa que un porcentaje importante de los jóvenes que buscan o aplican para un trabajo carece de una buena comunicación oral y escrita.

Sin entrar en el debate de si la comunicación y sus respectivas herramientas se adquieren en el hogar o en la escuela, nuestra crítica al sistema educativo se centra en el hecho de que hoy en día es posible superar todos los grados académicos previos a la licenciatura y, peor aún, recibirse con carencias muy graves de competencias básicas. Esto representa un problema muy importante, pues mientras que en otros países la preocupación es cómo generar nuevas y más sofisticadas competencias en los jóvenes, en nuestro país el reto es asegurarse que efectivamente un egresado de licenciatura tenga —lo que en este artículo hemos denominado— “competencias básicas”.

La ENCOP2014 muestra, con gran detalle a nivel estatal y por área de producción, cómo desde la opinión de las empresas que contratan jóvenes de entre 19 y 26 años, muchos de ellos no tienen las competencias que en teoría deberían tener. Esto lo sugieren las descripciones de los programas que cursaron, sus boletas de calificaciones y los títulos que les otorgaron las respectivas ies. Por otra parte, al analizar los resultados de las pruebas ENLACE y EXCALE se observa también que en el ciclo 2011-2012 más de cinco millones de estudiantes, desde primaria hasta la educación media superior, no cuentan con competencias básicas como escribir, leer o transmitir un mensaje de forma efectiva. De hecho, de cada 100 estudiantes que entran a primaria se estima que solamente 30 obtendrán las competencias y conocimientos necesarios para integrarse al siguiente nivel educativo o conseguir un trabajo.


Recomendaciones

La situación educativa en México tiene varios retos. Por una parte la matrícula de la educación superior es más pequeña de lo que requiere el país, y por otra parte no hay certidumbre —los datos y la evidencia así lo sugieren— en que aquellos que logren egresar de una IES cuenten con las competencias, en términos de calidad y cantidad, que en teoría debieron haber desarrollado.
Si bien existe la necesidad de ampliar la cobertura y lograr que los jóvenes que ya están dentro del sistema educativo puedan graduarse de la educación superior, es necesario que al hacerlo no se descuide la calidad de la enseñanza ni la evaluación y consecuente acreditación de las competencias que se desarrollen en cada nivel.


Es muy importante que independientemente de quiénes —hogares o escuelas—sean los responsables de generar y fortalecer esas competencias básicas, existan controles para que todo aquel que egrese de una IES lo haga acreditando que posee no sólo las competencias relativas a ese nivel escolar sino también las que debió desarrollar previamente. Esto es que, independientemente de si el joven llegó a este nivel de educación, con o sin, las competencias desarrolladas en las etapas previas, durante su estancia en la IES debería generarse, fomentar y reforzar su desarrollo.

Reuters.





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